martes, 16 de octubre de 2012

LA HISTORIETA ARGENTINA, UNA IDENTIDAD RECONOCIDA EN EL MUNDO

SU DIFUSIÓN ACTUAL POR MEDIO DE ENTORNOS VIRTUALES.
Por Germán Cáceres

Nota: El siguiente texto fue escrito para ser expuesto en el festival Historietas al sur del sur, realizado entre el 5 y 7 de octubre en Comodoro Rivadavia.

Acorde con el título de esta charla, voy a afirmar un hecho conocido por todos: la historieta argentina tuvo una participación fundamental en la evolución del género. En esta conversación que mantendré con Uds. irán surgiendo muchos nombres, pero hay uno que no puede faltar, Oesterheld, y la manera más idónea para referirse a su obra es recurrir a la opinión de Alberto Breccia, otra figura internacional: “En su conjunto es insuperable (...) fue un hombre que marcó la historieta, y ésta es antes y después de él porque la revolucionó a nivel mundial”.
Pero quisiera intercambiar ideas sobre una cuestión que más que preocuparme, me intriga: ¿hacia dónde se encamina la historieta, tanto la de nuestro país como la extranjera?


Dibujos de D`Adderio

Primero induciré a la nostalgia al mostrar dos trabajos, uno de Hugo D´Adderio y otro de Ernesto García Seijas. El de D´Adderio está ejecutado con la técnica “del lavado”, una variedad de la aguada. Lo que se puede afirmar es que estas historietas que enfatizan una gráfica preciosista ya no se repetirán. Hoy también se dibuja dentro del realismo, pero éste posee un sello peculiar dado por la continua experimentación que atravesó el género.
A continuación expondré un dibujo que apareció el año pasado en un fanzine que se distribuyó en uno de los tantos festivales que se organizan en Buenos Aires. Su autor parece haberlo firmado como brrzip/2. Observarán que prácticamente es un cuadro no figurativo más que una viñeta de historieta. 

brrzip/2

Mnady Rilley, de Ray Collins y García Seijas
Sin embargo, corresponde aclarar que este tipo de exploración formal no nació ahora, de manera espontánea, sino que viene de lejos, de los años sesenta, de la estética del underground comix, una de cuyas máximas figuras, Robert Crumb, creó historietas como El Gato Fritz y Mr. Natural. Era un estilo que apelaba a la deformidad, a una representación de la realidad grotesca, impregnada de feísmo. A eso se sumaba su provocación y un desparpajo sexual que no reconocía límites. Cuestionaba las convenciones sociales y formaba parte de la contracultura. 
Crumb

Estas expresiones revulsivas no hacían otra cosa que transmitir la terrible angustia y soledad que padecía el ser humano ante la época que le tocaba vivir. A ello se le agregó la ultraviolencia, la cual es protagonista en otro ámbito influyente, el cine oriental, del que abrevó el destacado cineasta norteamericano Quentin Tarantino. Y dado que estamos hablando de cine, señalemos el curioso periplo que transitó el género de terror, que empezó por suscitar miedo, se inclinó luego hacia las sensaciones de asco con El exorcista (1973), de William Friedkin, y más tarde se plegó a la crueldad morbosa y a los personajes psicópatas con los italianos Mario Bava y Dario Argento, modalidad que el cine independiente llevó a tal exageración que ahora es un género de humor: los jóvenes ven estos filmes con entusiasmo y admiración a la vez que se ríen a carcajadas.
Muchas de estas expresiones se vehiculizaron a través de fanzines, revistas de aficionados en las que el responsable era a la vez el dibujante, el director, el guionista, el editor, el distribuidor, todo al mismo tiempo. Cuando éstas adquirían cierta solidez por los recursos empleados y su afán profesional, se llamaban prozines.


En la Argentina siempre proliferó este tipo de publicaciones y hubo tres prozines que hicieron furor de la mano de la vanguardia: Lápiz Japonés, El Tripero y ¡Suéltenme!. La crítica de arte Ana María Battistozzi sostiene que El Tripero alude “alternativamente a las vanguardias geométricas o al cine expresionista alemán”. Pero si nos acercamos más a nuestro país y al nombrado Alberto Breccia, veremos que él también en las décadas del setenta y del ochenta se acercaba a una osada figuración plástica. Miren este dibujo para la adaptación del cuento “William Wilson”, de Edgar Poe, con guión de Saccomanno. 

Alberto Breccia

Otro puntal fue la dupla formada por José Muñoz en dibujo y Carlos Sampayo en escritura, una de cuyas páginas de su portentosa creación, Alack Sinner, podrán contemplar en esta pantalla. Pero junto a su exploración plástica y textual, la historieta era interesante por el desarrollo de su argumento. 

Alack Sinner, de Muñoz - Sampayo

Rep fue siempre un renovador de imágenes y textos, como se puede apreciar en las siguientes tiras.

 Durante la existencia de la anterior Fierro, que duró desde 1984 a 1992, en el llamado “Subtemento Óxido” los historietistas El Tomi, El Marinero Turco, Tati, Maus y Max Cachimba, entre otros, promovieron muchas de estas innovaciones, en las cuales prevalecía el desenfado sexual y, además, el elemento gráfico predominaba sobre la historia. Miren, fiel a su estilo, Max Cachimba sigue publicando en la actual Fierro. Y, en el Nº  71 de la revista encontrarán estos dibujos de Spósito, con guión de Maicas, y esta historieta de Patricia Breccia,  en la que se puede apreciar cómo se ha adaptado a estas tendencias.



Max Cachimba
Bife angosto, de Gustavo Sala, es otra historieta humorística que recurre a la fealdad, como podrán notar en esta tira.

Gustavo Sala

Es impactante esta página de Delius, en la que transmite una experiencia personal que le pasó al concurrir a la muestra “El libro como arte. Raoul Veroni y las ediciones de bibliófilo”. La suya es una forma de historieta confesional bastante común en esto días. O sea que los cuadritos son utilizados para comunicar reflexiones y anécdotas. Otra imagen novedosa es la que emplea Decur, la cual irradia cierta atmósfera naif.


Spósito

Tampoco el “subtemento” nació de la nada, sino que este tipo de ruptura había surgido en la revista norteamericana Raw, en las italianas Linus, Alter y Alter Alter. Y en las francesas Pilote y Metal Hurlant, cuyo proceso culminó con esa fiesta de la sofisticación y el hermetismo que fue la Saga de Xam, escrita por Jean Rollin e ilustrada por Nicholas Devil. Claro que la historieta francesa de esos años no rompía con la figuración sino que introducía cambios visuales desbordantes de belleza. De paso, es insoslayable mencionar la revista española El Víbora.

Aclaremos que estas experimentaciones alejaron a gran cantidad de lectores. Como manifestó Leopoldo Durañona en una entrevista: “La historieta se ha marginado sola enredando al lector y obligándolo a desentrañar ilustraciones y textos”.
Este proceso no sólo le ocurrió y le ocurre a la historieta, sino al arte en general. La orientación que le estoy dando a la charla se originó en la lectura de un libro que me resultó muy difícil asimilar: es El rey pálido, de David Foster Wallace, una novela póstuma e inconclusa, pues el escritor se suicidó en 2008. Yo solicité su compra a la Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte para la cual escribo reseñas bibliográficas, dado que Wallace está considerado uno de los más grandes escritores de su generación. Me encontré con la sorpresa de extensos párrafos, pocos puntos apartes, innumerables llamadas, en medio de las cuales aparecen otras llamadas, que a su vez remiten a nuevas llamadas. Además, como la inquietud del autor es mostrar el tedio que asola a la sociedad norteamericana, sitúa la acción en la Agencia Tributaria de los Estados Unidos y se pone a comentar su Código Fiscal y lo relaciona con actas, resoluciones y jurisprudencia.  Esta lectura abruma y se aleja de la narración clásica que constaba de introducción, desarrollo y desenlace. O sea que la aridez de las novelas de la llamada Nouveau Roman u Objetivismo, cuya máxima expresión cinematográfica fue Hace un año en Marienband (1961), de Alain Resnais, prosigue por otras vías.


Vayamos a la música. Ante todo debo aclarar que no es mi propósito criticar estas manifestaciones y menos burlarme de ellas: sólo quiero testimoniar las dificultades que existen para su apreciación y análisis. Fui a un concierto de música contemporánea y en el escenario había dos bicicletas invertidas, es decir con las ruedas para arriba, que al hacerlas girar producían un sonido original. Además, unos focos de luces de colores desplegaban en la bóveda del auditorio frases de personas ilustres, que repetía una voz en off como una especie de eco. Claro, yo sólo pude presenciar con respeto estas expresiones, pero no disfrutarlas. 





Ahora pasemos a algo mucho más cercano a la historieta: las artes plásticas. En las grandes exposiciones apenas se exhiben cuadros al óleo, esos amados trabajos realizados con pincel y espátula. En su lugar pululan instalaciones, perfomers, intervenciones, arte conceptual, video instalaciones.
¿Qué ha pasado? Alguien definió la Nouveau Roman como “El asesinato de la novela”, y la misma sentencia se podría aplicar al resto de los discursos artísticos: han sido asesinados.
Corresponde aclarar que la nostalgia por el pasado no es saludable. No pueden volver a pintarse La última cena o la Capilla Sixtina. Primero porque estas obras ya han alcanzado dentro de su estética cumbres insuperables y, sobre todo, porque el espíritu de nuestro siglo XXI no es propicio para que la sensibilidad  de un artista se canalice de esa forma. Las dos guerras mundiales, la alienación, los conflictos sociales y económicos sólo parecen inspirar expresiones desesperadas. Además, existe un innegable cambio de hábitos culturales, sobre todo por parte de la juventud. La expansión de la televisión, los video juegos, el cine 3-D, los avances de la informática y todo el instrumental  de que se dispone en cuanto a celulares y a computadoras ha transformado nuestro comportamiento. En la actualidad, una persona, por distintas razones –entre ellas las laborales-, permanece alrededor de no menos de ocho horas diarias frente a un monitor.
Sin embargo, como indica Alejandro Aguado en su nota “La historieta de aventuras creada por argentinos vive en Italia”, en este país se vende la clásica historieta de aventuras, es decir con registro realista. Y Aguado proporciona una  larga lista de los dibujantes argentinos que publican en Italia y subraya que muchas de esas producciones surgieron previamente en las desaparecidas revistas de Columba. Enumera entre las principales a Dago, con guión de Robin Wood, que al principio dibujó Alberto Salinas; Martin Hel, también de Wood y arte de Lito Fernández; y Cybersix, con guión de Carlos Trillo y gráfica de Carlos Meglia.


Ante tantas asociaciones volcadas con desorden en esta charla, corresponde hacer una reflexión final, una suerte de resumen:
-La historieta experimental no dejará de existir y es bueno que así sea aunque a veces tome un protagonismo exagerado: estas búsquedas enriquecen el género.
-El gran público sigue siendo fiel a la historieta tradicional, como lo está demostrando el mercado italiano, según el artículo de Aguado.
-Una prueba evidente de la atracción que despierta una buena historia se halla en esas series televisivas norteamericanas que privilegian una narración sólida, como Lost, Fringe, Los Soprano, Los expedientes secretos X, y muchas más.
-Es insoslayable señalar el éxito de las historietas de superhéroes, que tanto interés depositan en la trama y han gestado así relatos desbordantes de creatividad y de fantasía. Además, han posibilitado que el cine se haya nutrido de numerosos personajes del género y los difunda mundialmente.
-En la Argentina, el mercado de la historieta actual es chico pero seguro, lo que en lenguaje de marketing podría traducirse como un nicho pequeño y fiel. Se edita a través de fanzines independientes, aunque la forma comercial de mayor éxito es el libro. Asimismo, resulta fundamental el aporte de Internet, que tanto ha favorecido la circulación del género. Bien puede convertirse en el principal soporte del futuro. Yo colaboro en la editorial La Duendes, de esta ciudad, que no sólo publica libros sino que sube historietas y notas a sus dos blogs. Además, presta atención a todas las corrientes, tanto realistas y clásicas como experimentales.
-Se debe tener presente la lección del manga, cuyo éxito obedece al movimiento dinámico de sus dibujos, y a su interrelación con el cine de animación, con los video juegos y con el merchandising. Se trata de un enfoque que abarca varios frentes.
-Dada la difusión que ha tenido la historieta por Internet, se especula acerca de la posibilidad de que su evolución derive hacia un lenguaje multimedia, aunque tal vez ya lo ha hecho por intermedio de la animación: el filme Las aventuras de Tintin, de Steven Spielberg, es una lección de cine en la cual se ha utilizado una técnica moderna como la captura de movimiento.
Bueno, sólo me resta pronunciar una frase común pero muy cierta: ¡la historieta goza de buena salud y larga vida!

Bibliografía 

Albertoni, Carlos W., Santas historietas, Catálogos, Buenos Aires, 2004.
Aguado, Alejandro, “La historietas de aventuras creada por argentinos vive en Italia”,  en http://laduendes.blogspot.com.ar.
Barbieri, Daniele, Los lenguajes del cómic, Ediciones Paidos, Barcelona, 1993.
Battistozzi, Ana María, “Mares de tinta china”, en http://edant.clarin.com/suplementos/cultura, 19/07/1998.
Cáceres, Germán, El dibujo de aventuras, Editorial Almagesto, Buenos Aires, 1996.
Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
Sasturain, Juan, El Domicilio de la Aventura, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1995.
Scolari, Carlos A., Historietas para sobrevivientes, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1999.