lunes, 13 de marzo de 2017

AMULETO de Kazu Kibuishi, por Germán Cáceres

(La Editorial Común, Buenos Aires, 2016)
Libro uno: «El guardián de la piedra» (192 páginas)
Libros dos: «La maldición del guardián de la piedra» (224 páginas)




El dibujante César Da Col sostiene que si una historieta para chicos es buena, gusta a toda la familia y da como ejemplos a Asterix el Galo y Las aventuras de Tintín.
Es el caso Amuleto, cuyo guión posee un poder hipnótico sobre el lector, que una vez que empieza la novela gráfica se obsesiona con su historia y permanece ajeno a la vida que está transcurriendo a su alrededor.


El plan de trabajo de Kibuishi (nació en Japón en 1978 y se mudó a los Estados Unidos en 1982) consta de nueve libros, de los cuales ya se publicaron unos siete tomos desde 2007 y en 2016 fueron editados en español los que se comentan en la presente nota. El consagrado historietista japonés también se hizo famoso porque en 2013 le confiaron las ilustraciones de las nuevas tapas de la saga de Harry Potter.


Su historieta debe mucho a íconos como El señor se los anillos, Matrix y Star Wars. De esta última particularmente recrea el mundo de robots al estilo de R2-DR (entre nosotros “Arturito”), pero haciéndolos más antropomorfizados, como los casos de Miskit, Cossley, Morrie, Ruby, Botella y Teodoro, a quienes se los ve actuar y se los aprecia como auténticos seres humanos.


La fantasía de Kazu Kibuishi carece de límites e imagina el extraño mundo paralelo de Alledia por el que debe desplazarse la heroína Emily Hayes con su hermano Navin para salvarle la vida a su mamá y adquirir gracias a un mágico amuleto (la llamada piedra) un superpoder glorioso.
Y de este modo desfilan monstruos increíbles como un pulpo gigantesco y gelatinoso, caracoles con ojos, elfos, casas de piedra que pueden caminar, la ciudad portuaria de Kanalis en la que una maldición provoca que los pobladores parezcan animales, árboles pensadores y parlantes, anteriores guardianes de la piedra que se convirtieron en colosos monstruosos. Y –como diría Cortázar – el Bestiario continúa.


En cuanto a la gráfica, asombra el virtuosismo y la audacia de Kibuishi. Su dibujo humorístico es simpático, tanto en la creación de personajes como en la representación de objetos, paisajes e interiores. Su composición de página presenta cuadritos de diferentes formas, ángulos y planos ensamblados con suma originalidad. Hay viñetas de página entera que son ilustraciones hermosas y dignas de figurar en una galería de arte. Sus globos adquieren diversas formas adecuándose a la situación de la trama: es frecuente su funcional encadenamiento. Las escenas de acción –por ejemplo los combates de un insólito avión – son increíbles por su dinámica, a la que contribuye la variedad de imaginativas onomatopeyas. Y el colorido recorre infinidad de gamas, todas ellas brindando auténticos ejemplos de belleza visual y una atmósfera de misterio.
No queda otro camino que recurrir a un lugar común: Amuleto es una excepcional novela gráfica para toda la familia.





Germán Cáceres